¿Y si la Tierra fuera plana de verdad?
Mares en fuga, un mundo sin aire y un planeta que se cierra sobre sí mismo en cosa de una hora. La física de un disco, con sus cuentas.
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Si la Tierra fuera un disco, lo único de lo que no tendrías que preocuparte es de caerte por el borde. Todo lo demás sería bastante peor.
Es un ejercicio mental, no un escenario real. Para hacer las cuentas usamos el modelo más habitual: un disco con la masa y la densidad de la Tierra, de unos 20.000 kilómetros de radio y 860 de grueso, con el Polo Norte en el centro. Las cifras de ese modelo son cálculos nuestros, y con otro disco cambiarían.
Todo sería cuesta arriba
La gravedad tira hacia donde hay más Tierra, y en un disco eso es el centro. El suelo seguiría pareciendo suelo, pero ya no estaría plano bajo tus pies: cuanto más lejos del centro, más empinado lo notarías. Serían unos ocho grados en Madrid, y treinta y tres en la Patagonia.
Además, pesarías unas cinco veces menos, porque toda esa masa ya no estaría concentrada en una bola bajo tus pies.
El agua y el aire se irían
El agua no sube cuestas. Todos los mares correrían hacia el centro y formarían un solo océano de unos cien kilómetros de hondo. Con un disco de otro tamaño, el físico Anders Sandberg llega a una cifra bastante mayor: es un resultado que depende mucho del modelo. Lo que no cambia es el océano central.
El aire haría lo mismo. En Madrid quedaría unas 20.000 veces menos aire que en el centro: en la práctica, nada que respirar.
¿Y el borde?
Si llegaras hasta allí, no caerías. En el borde, la gravedad tira hacia dentro, así que esa pared que imaginas como un precipicio sería tu suelo.
Una hora para volver a ser una bola
El problema es que ninguna roca aguanta esto. Sandberg lo compara con montañas de miles de kilómetros, cuando la roca solo soporta unos diez. El borde se vendría abajo y, en más o menos una hora, según Dave Stevenson, de Caltech, el disco entero se cerraría sobre sí mismo.
En ese derrumbe se liberaría una energía del orden de doscientos cincuenta millones de asteroides como el de los dinosaurios, según nuestra cuenta. Bastaría para fundir toda la roca y, al enfriarse, la Tierra volvería a ser una bola.
La Tierra no es redonda porque sí: no puede ser de otra manera.