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¿Qué pasaría si la Luna desapareciera?

Mareas a la mitad, corales sin reloj y una peonza que podría tambalearse. Qué depende de verdad de la Luna, y qué siguen discutiendo los científicos.

, 3 min de lectura

Si la Luna desapareciera esta noche, mañana el mundo seguiría ahí. El primero en notarlo sería el mar. Lo más serio tardaría millones de años en llegar, y todavía se discute cuánto.

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Las mareas se quedarían en la mitad o menos

La Luna tira del mar y lo levanta hacia ella. Por eso, en buena parte de las costas, la marea sube y baja dos veces al día.

El Sol también tira, pero está tan lejos que su fuerza sobre las mareas es más o menos la mitad de la lunar. Sin Luna solo quedaría esa parte: la mitad de una marea normal y un tercio de una de las grandes, las mareas vivas.

Los corales perderían su reloj

En la Gran Barrera, muchos corales sueltan sus huevos todos a la vez justo después de la luna llena. Los huevos suben a la superficie en una escena que los buzos describen como una nevada al revés.

La luz de la Luna parece una de las señales clave. Un estudio de 2007 encontró que un gen de estos corales, sensible a su tenue luz azul, parece ayudar a dispararlo. La temperatura y las mareas también cuentan.

Sin esa señal, cada coral iría más a su hora, y los huevos de uno tendrían menos opciones de encontrarse con los de otro. Nadie ha hecho el experimento: es lo que cabe esperar, no algo observado.

La peonza que se podría tambalear

La Tierra gira con el eje inclinado unos 23,4 grados, y ese eje da una vuelta muy lenta, como una peonza. Hoy, esa inclinación solo oscila entre 22,1 y 24,5 grados.

De la inclinación salen las estaciones. Con más inclinación, los veranos y los inviernos serían más extremos.

Aquí es donde discuten los científicos

Durante años, la idea dominante fue la de un estudio de 1993, según el cual la inclinación sin Luna podría variar de forma caótica, hasta los 85 grados. En 2012, otro trabajo rebajó mucho el susto: la variación sería del orden de diez grados más que hoy y tardaría cientos de millones de años.

Así que la Luna ayuda a estabilizarnos, pero quizá no tanto como se creía. Lo que sí está claro es que ese tambaleo no te pillaría en vida.

La Luna no es solo la lámpara de la noche: es la mano que sujeta la peonza en la que vivimos.

Fuentes