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Espacio

¿Y si el asteroide de los dinosaurios cayera hoy?

Una roca de 10 kilómetros, una ola de kilómetro y medio y años casi sin luz. Lo que se sabe de aquel impacto y dónde estaría el problema si ocurriera hoy.

, 3 min de lectura

Lo peor del asteroide de los dinosaurios no sería el golpe. El impacto y la ola arrasarían lo que pillaran cerca. Lo que nos pondría en peligro a todos, estemos donde estemos, vendría después, cuando el cielo se apagara.

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Más alto que el Everest

La roca medía unos 10 kilómetros de diámetro, más que los 8.849 metros del Everest, y entró a unos 20 kilómetros por segundo, o 72.000 por hora, con una inclinación de entre 45 y 60 grados.

A esa velocidad, cruzar la atmósfera es cuestión de unos seis segundos, según una cuenta sencilla. Dejó un cráter de entre 180 y 200 kilómetros en Chicxulub, en México.

Una ola de kilómetro y medio

Según un estudio de 2022, diez minutos después del impacto y a 220 kilómetros de allí, una ola de 1,5 kilómetros de alto empezó a cruzar el océano. Es casi el doble de los 828 metros del Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo.

El cielo como un horno

El golpe lanzó hasta 25 billones de toneladas de material, y parte llegó al espacio. Al volver a entrar por todo el planeta, calentó el aire.

Los cálculos hablan de un pulso de calor de dos o tres horas, comparable a un horno puesto a gratinar. Hubo incendios, eso no se discute. Lo que no está claro es que ardiera el mundo entero.

Años casi sin Sol

El polvo y el hollín taparon el Sol durante varios años, quizá hasta una década. Según un estudio de 2023, el polvo más fino pudo detener la fotosíntesis casi dos años y enfriar el planeta hasta 15 grados de media.

Sin luz, las plantas dejan de crecer, y toda la cadena se rompe desde abajo. Desapareció cerca del 75 % de las especies, con todos los dinosaurios no aviares.

¿Y hoy?

Esto es lo que ocurrió entonces. Hoy tenemos tecnología y comida almacenada, pero casi todo lo que comemos sigue saliendo, directa o indirectamente, de plantas que necesitan luz. Ahí estaría el verdadero problema.

No damos la energía del impacto en bombas de Hiroshima porque las estimaciones varían demasiado: se diferencian hasta en un factor de cien.

Lo peligroso no es la roca que cae: es el cielo que se apaga después.

Fuentes